España

La tentación de sor María

Siguiendo costumbre tradicional del convento, las monjitas de la Santísima Sangre preparan, adornan y ofrecen a la adoración de los fieles, en el altar mayor, a la hora en que se celebra la misa del Gallo, el Misterio del pesebre y gruta de Belén, donde puede admirarse la efigie del Niño Dios, obra maravillosa de un escultor anónimo.

La Nochebuena del Papa

Bajo el manto de estrellas de una noche espléndida y glacial, Roma se extiende mostrando a trechos la mancha de sombra de sus misteriosos jardines de cipreses y laureles seculares que tantas cosas han visto, y, en islotes más amplios, la clara blancura de sus monumentos, envolviendo como un sudario, el cadáver de la Historia.

El Belén

De vuelta a su casa, ya anochecido, don Julio Revenga -sentado en el tranvía del barrio de Salamanca, metidas las manos en los bolsillos del abrigo gabán con cuello y maniquetas de pieles- rumiaba pensamientos ingratos. Su situación era comprometida y grave, doblemente grave para un hombre leal y franco por naturaleza, y obligado por las circunstancias a engañar y a mentir. ¡Qué cara pagaba una hora de extravío! La tranquilidad de su conciencia, la paz de su casa, la seriedad de su conducta, todo al agua por algunos instantes en que no supo precaverse de una tentación.

Página Suelta

El destacamento había marchado toda la mañana, y, después de un breve alto, fue preciso seguir la caminata emprendida para acampar, ya anochecido, como Dios dispusiese, en la linde del bosque. La lluvia (rara en aquel clima durante el mes de diciembre) no había cesado de caer en hilos oblicuos, apretados y gruesos.

Jesús en la Tierra

Voy a contaros un cuento de la gran Noche, que me refirió un viejo peregrino, cansado ya de recorrer todos los caminos y senderos de este mundo y deseoso únicamente de recostar la cabeza en una piedra y morir olvidado. Si el cuento es algo sombrío, atribuidlo a la fatiga y a las muchas desventuras del que me narró esta especie de sueño.

Nochebuena del Jugador

El vicio del juego me dominaba. Cuando digo el vicio del juego debo advertir que yo no lo creía tal vicio, ni menos entendía que la ley pudiese reprimirlo sin atentar al indiscutible derecho que tiene el hombre de perder su hacienda lo mismo que de ganarla. «De la propiedad es lícito usar y abusar», repetía yo desdeñosamente burlándome de los consejos de algún amigo timorato.

Jesusa

El matrimonio vio, al fin, cumplidos sus deseos: la niña vino al mundo un 24 de diciembre, circunstancia que pareció señal del favor divino; pusiéronle en la pila el dulce nombre de Jesusa, y la rodearon de cuanto mimo pueden ofrecer a su único retoño dos esposos ya maduros, muy ricos, y que sólo pedían a la suerte una criatura a quien transmitir fortuna y nombre. La cuna fue mullida con pétalos de rosa, y hasta el ambiente se hizo tibio y perfumado para acariciar el tierno rostro de la recién nacida...

El Arrastre en Algeciras (Cádiz)

En Algeciras (Cádiz), existe una tradición que creo no se da en otro sitio. En los días previos a Reyes los niños reúnen latas vacías y preparan con ellas "arrastre", que en la mañana del 5 de enero (dia del arrastre de latas) arrastrarán por todo el centro de la ciudad armando gran escandalera, para llamar la atención de sus majestades los Reyes de Oriente y que no se olviden de visitarnos por la noche. No conozco con certeza de cuándo puede datar esta tradición, es algo ruidoso pasear por la ciudad pero los niños lo pasan de escándalo.

El Olentzero en Euskal Herria

Lo más significativo y peculiar de la Navidad en Pamplona, y en Euskal Herria, es la figura del Olentzero.

El Olentzero es nuestro Santa Claus particular, un carbonero inteligente y bonachón, con una desmedida afición por el vino y la buena comida, que habiendo ido a trabajar al monte, y habiéndose enterado del nacimiento de Cristo, baja enseguida al pueblo cargado de regalos para los niños a comunicar la buena nueva. En realidad el Olentzero es una reminiscencia de la celebración del solsticio de invierno, que la iglesia católica renombró con fiesta de la Natividad.