La Historia de la celebración judía de Januká
colaboración del rabino Gastón Bogomolni
(gaston@codetel.net.do) en Santo Domingo
La festividad de Jánuka evoca un acontecimiento ocurrido en el año
165 a.e.c. cuando se produjo la "re-inauguración" del Templo de Jerusalem, de
donde recibe su nombre ya que Jánuka, en hebreo significa inauguración.
Desde comienzos del siglo II a.e.c., Judea se encontraba bajo dominio
de los reyes seléucidas de Siria y uno de ellos, Antíoco IV, también llamado Epifanes
(en griego "el magnífico", "el ilustre") decidió imponer en todo su
imperio la cultura helenística y su religión.
Otros pueblos politeístas del Medio Oriente, no tuvieron grandes
reparos en aceptar en sus santuarios, estatuas de Zeus y otros ídolos griegos que esta
imposición religiosa involucraba. Los judíos, en cambio que adoran a un único
Dios vieron en la erección de una estatua en el Templo de Jerusalem, una blasfemia
intolerable.
Hacia el año 168 a.e.c, el rey Antíoco ya había saqueado gran parte
de los tesoros del Santuario del Templo. Junto con la instalación de ídolos paganos en
el Templo, prohibió también practicar allí el tradicional culto de sacrificios al Dios
de Israel. Para completar la conversión forzada del pueblo judío a la cultura
helenística, también prohibió, bajo pena de muerte, varias otras costumbres
características del pueblo judío: la circuncisión, el estudio de la Torá (la ley
judía), el descanso sabático, las leyes alimentarias, etc. Todo ello para acelerar en la
medida de lo posible, la asimilación de los judíos a la cultura, el idioma, la religión
y las costumbres griegas, que los demás pueblos del Medio Oriente ya habían ido
adoptando paulatinamente.
La rebelión contra las imposiciones religiosas de Antíoco, se inició
en el pueblo de Modiín, donde vivía el sacerdote Matatías junto a sus cinco hijos:
Yojanán, Simón, Judá, Eleazar y Jonatán. La familia era conocida con el nombre de
Jashmonaim (Hasmoneos) y el hijo que encabezó las acciones militares, Judá, recibió el
apodo de Macabí, nombre que luego se hizo extensivo a todos los hermanos, que fueron
llamados, Macabim (Macabeos).
Esta rebelión iniciada por una familia, se extendió rápidamente y no
pudieron sofocarla los ejércitos cada vez más fuertes y numerosos que Antíoco mandó a
Judea. Finalmente, en el año 165 a.e.c se produce la expulsión de la guarnición que
ocupaba Jerusalem y la consiguiente recuperación del Templo por los judíos fieles a la
tradición. Fue derribada la estatua de Antíoco y fueron purificados el altar y los
instrumentos del santuario. El día 25 del mes hebreo de Kislev se celebró la ceremonia
de Jánuka, la "inauguración" (o mejor dicho "re-inauguración") del
Templo. En dicha ocasión, cuando los judíos quisieron encender la menorá (candelabro)
del Templo, encontraron que sólo había una jarra de aceite sin profanar (en ese entonces
no había velas, y se usaba el aceite para encender las llamas de los candelabros) que
según sus cálculos duraría sólo un día. Pero se produjo un milagro, ya que este
aceite alcanzó para ocho días, plazo necesario para que los sacerdotes prepararan nuevas
raciones de aceite.
Sin embargo, el verdadero milagro de Jánuka tiene un contenido más
profundo: un pequeño grupo de judíos, sin armamento sofisticado, pudo vencer al
ejército enemigo más poderoso de aquellos tiempos