Todo era bullicio en la sociedad de los androides, las calles llenas de
personas y los establecimientos comerciales llenos de ávidos
compradores, daban prueba fehaciente de que la navidad se acercaba.
Me puse a mirar a cada transeúnte y veía un extraño brillo metálico
en sus rostros, pues eran androides (robots con apariencia humana) y
habían sido programados solo para comprar y consumir.
En una de las calles, a la puerta de un establecimiento comercial, se encontraba
titiritando de frío un anciano, que esperanzado extendía su mano para
ver si los ávidos y ansiosos compradores se dignaban a depositar una
moneda en su viejo sombrero, pero era inútil. Los androides sólo
compraban y no percibían las necesidades de los humanos.
En estos días, cuando las crisis flagelan la economía de las
sociedades de nuestro mundo, se acerca la navidad y muy probablemente
nuestra comunidad se convierta en una comunidad de androides, llena de
un espíritu consumista y ciega a las necesidades de los demás, pero
elevemos los ojos al cielo y pidamos a Dios que nos haga sensibles a las
necesidades de nuestros semejantes, pues de no hacerlo estaremos
propensos a convertirnos en una sociedad de androides.
Ovidio Alejandro Morales
omorales@umontemorelos.edu.mx