Marina
y Carlitos habían decidido sumarse al festejo que estaban preparando los otros
chicos del barrio para las próximas fiestas.
Iban a reunirse después de las doce, en Nochebuena, para armar
un gran muñeco entre todos, encenderían cohetes y cañitas voladoras y
bailarían alrededor.
Por eso, al regresar del colegio, le pidieron dinero al papá
para comprar lo necesario para el festejo.
Pero los padres tenían otra idea. Estaban planeando esperar la
Navidad en un lugar especial, irían de campamento, solos los cuatro, a orillas
del río. bajo un monte de pinos.
Para los chicos fue una sorpresa y en un principio a Marina no
le gustó la idea.
-¿Por qué vamos a pasar las fiestas solos, cuando todos los se
reúnen?, preguntó.
-Es porque tenemos muchos deseos de compartir una noche sólo
con ustedes y elegimos Nochebuena porque es una fiesta de paz y amor.
Marina no entendió bien y le preguntó a Carlitos qué le
parecía a él, pero cuando lo vio preparando su caña de pescar se dio cuenta de
que le había gustado la idea y que lo mejor sería que ella también la
aceptara.
Cuando llegó el día todos estaban muy entusiasmados ante la nueva experiencia,
incluida Marina.
Bajo la plena y brillante Luna la familia festejó una
Nochebuena diferente. De la parrilla humeante se escapaban deliciosos aromas y
la mesa preparada por Marina y la mamá resplandecía bajo los árboles. Las
estrellas se reflejaban en el río y el paisaje entero acompañaba la fiesta con
su esplendor. La comida tuvo un sabor maravilloso, en medio de esa sensación
de paz y calmada alegría. Hacía mucho tiempo que padres e hijos no disfrutaban
de esa manera.
Así, sin gran alboroto, entre risas y canciones, pasaron las
horas y llegó la Navidad.
En la carpa, al lado de un río, como si fuera en un nido, la
familia pasó una noche inolvidable. Juntos, muy juntos, sin cohetes ni
estruendos, con el mensaje de amor y comprensión de esa noche maravillosa. ..
llamada Nochebuena.
Del libro: "Cuentos para Niños de 8 a 108 II" - Pancho Aquino.