Angelito de Navidad:
Un hecho navideño poco conocido
por Patricia Arancibia
Hace mucho tiempo y muy lejos de aquí, Santa Claus hacía los
preparativos para su viaje anual... Pero, se encontró con toda clase de
problemas:
Cuatro de sus enanitos se enfermaron y sus reemplazantes no
producían los juguetes a la velocidad con que lo hacían los enanos
titulares. Por eso, Santa Claus se empezó a poner nervioso, al
sentir toda la presión por el atraso en la producción.
Entonces, la Sra. Claus le comentó a Santa que su mamá los
vendría a visitar. La noticia estresó a Santa aún más.
Luego, cuando fue a ponerle las riendas a los renos, se encontró con
que tres estaban a punto de parir y dos habían saltado la reja con
destino hacia quién sabe dónde.
Más estrés aún. En seguida, cuando comenzó a cargar su trineo,
uno de los esquíes se quebró y la bolsa de los regalos cayó al suelo, quedando
todos los juguetes desparramados.
Frustrado, Santa entró a la casa a buscar una taza de café con un
chorrito de whisky. Pero, cuando abrió la alacena, descubrió que los
enanos le habían escondido el licor. En medio de toda esa frustración,
se le cayó la cafetera y se quebró en mil pedazos que quedaron
repartidos por todo el piso de la cocina.
Partió a buscar la escoba, pero se encontró con que los ratones se habían
comido la quilineja con la que estaba hecha.
Justo entonces tocaron el timbre. Santa se dirigió a la
puerta echando maldiciones. Abrió y, enfrente de él, había un angelito
con un enorme árbol de Navidad. El ángel le preguntó: "¿Dónde
quisieras poner este árbol, Santa?"
Y así es, mis amiguitos, cómo el angelito fue a parar a la punta del
árbol de Navidad...